miércoles, 15 de agosto de 2007

El peor regalo Capítulo 2

No creo que resulte muy difícil imaginar a mi mamá diciendo lo siguiente:
- Gabriela, los chicos son un problema, no te conviene tener novio, sos muy chica, viví la vida.
Y miles de cosas más, en fin, querían convencerme de que no tenga más novio.
Pero no lo logró.
Yo estaba muy bien con Emanuel pero a la vez muy triste por lo que había sucedido con Lucas. Creo que le costaba entender a Lucas que lo nuestro ya había terminado y que no importaba lo que hiciera, yo iba a seguir con Emanuel.
Ese día fue un día muy agotador ya que me tocaba probar el vestido de mis quince y esto causaba todo un problema para mí , debido a que las discusiones con mi mamá eran cada vez mayores ya que ella quería todo lo contrario a lo que a mi me gustaba.
En fin, esa noche sentarme a la mesa y comer fue toda una pesadilla ya que no paraba de escuchar las quejas de mamá.Cuando por fin me pude ir a dormir ,antes de acostarme apagué la luz ,me zambullí en la cama y cerré lentamente mis ojos, pero a los segundos ,empezó a sonar mi celular y cuando lo miré era Lucas ;la primera vez no lo atendí pero su insistencia fue tan larga que no me quedó otra opción que atender .Cuando hable con él, habló como si se despidiera; la verdad no entendí mucho lo que me quería decir, solo entendí que me hablaba como si fuera la ultima vez que me iba a hablar. Sinceramente me quedé muy preocupada y asustada, pero después pensé que era una forma de asustarme para que deje a Emanuel, así que me dormí, eso sí, era inevitable escuchar sus palabras como si me torturaran.

El peor regalo( capítulo 3)

En la mañana, cuando desperté ,me dirigí rapidamente al baño...,allí noté una extraña presencia, observé inmediatamente el espejo y en él podría verse con claridad el rostro de Luca con una siniestra mueca, voltee en cuestión de segundos, nadie estaba detrás de mí...Luca sólo estaba en mi cabeza, sólo era una alucinación.
Después del almuerzo, pasadas las tres de la tarde, unas amigas llamaron para ir al cine y accedí a la invitación, pensando que de esa manera olvidaría aquella llamada. Pero me equivoque, la película era “La llamada 2” y no hizo más que recordarme lo sucedido.
Camino a casa, Emanuel llamó a mi celular y me preguntó si nos podríamos encontrar en la plaza que estaba a dos cuadras de ni casa. Sin pensarlo dije que sí; deseaba contarle a él más que a nadie, lo que estaba sufriendo.
Una vez en la plaza, comencé a contarle apresuradamente lo que estaba pasando a Emanuel, pero justo en medio de mi historia se apareció la ex novia de Emanuel, Pía Tamis. En ese momento mi mente se bloqueó por completo y me había empezado a imaginar el motivo por el cual Emanuel me había citado...quería dejarme...sí seguro que fue por eso, sino que hacía Pía ahí.
Ella saludó con esa cara de mosquita muerta de siempre y él sonrió tímidamente, creí que también la había citado a ella, para decirme que se habían vuelto a enamorar. Pero no, eso no fue lo que sucedió, a Pía la encontramos por casualidad. Ella se despidió y siguió su camino.
Luego de haber charlado con Emanuel me sentí mejor, ya que su presencia me hizo olvidar todo lo sucedido. Después de un rato no sé que sucedió, la voz de Luca volvió a sonar en mi cabeza con más insistencia .De repente me aturdí, no escuchaba nada, tampoco la voz de Ema que estaba gritándome que venía un coche y que no cruzara , por este motivo no tuvo otra opción que empujarme hacia la otra vereda. Por suerte ninguno de los dos salimos lastimados .
Pasada esta horrible escena llegué a mi casa.
Ese día pasaron cosas tan raras que me llevaron a pensar que algo malo iba a suceder...Pero nunca creí que iba a morir...

El peor regalo(capítulo 3)

En la mañana, cuando desperté ,me dirigí rapidamente al baño...,allí noté una extraña presencia, observé inmediatamente el espejo y en él podría verse con claridad el rostro de Luca con una siniestra mueca, voltee en cuestión de segundos, nadie estaba detrás de mí...Luca sólo estaba en mi cabeza, sólo era una alucinación.
Después del almuerzo, pasadas las tres de la tarde, unas amigas llamaron para ir al cine y accedí a la invitación, pensando que de esa manera olvidaría aquella llamada. Pero me equivoque, la película era “La llamada 2” y no hizo más que recordarme lo sucedido.
Camino a casa, Emanuel llamó a mi celular y me preguntó si nos podríamos encontrar en la plaza que estaba a dos cuadras de ni casa. Sin pensarlo dije que sí; deseaba contarle a él más que a nadie, lo que estaba sufriendo.
Una vez en la plaza, comencé a contarle apresuradamente lo que estaba pasando a Emanuel, pero justo en medio de mi historia se apareció la ex novia de Emanuel, Pía Tamis. En ese momento mi mente se bloqueó por completo y me había empezado a imaginar el motivo por el cual Emanuel me había citado...quería dejarme...sí seguro que fue por eso, sino que hacía Pía ahí.
Ella saludó con esa cara de mosquita muerta de siempre y él sonrió tímidamente, creí que también la había citado a ella, para decirme que se habían vuelto a enamorar. Pero no, eso no fue lo que sucedió, a Pía la encontramos por casualidad. Ella se despidió y siguió su camino.
Luego de haber charlado con Emanuel me sentí mejor, ya que su presencia me hizo olvidar todo lo sucedido. Después de un rato no sé que sucedió, la voz de Luca volvió a sonar en mi cabeza con más insistencia .De repente me aturdí, no escuchaba nada, tampoco la voz de Ema que estaba gritándome que venía un coche y que no cruzara , por este motivo no tuvo otra opción que empujarme hacia la otra vereda. Por suerte ninguno de los dos salimos lastimados .
Pasada esta horrible escena llegué a mi casa.
Ese día pasaron cosas tan raras que me llevaron a pensar que algo malo iba a suceder...Pero nunca creí que iba a morir...

el peor regalo(capitúlo 3)

¿Santo Pecado?

Nunca lo hubiera pensado... ¡jamás Al principio no lo podia aceptar; pero despues habia prubas convincentes. Si lo seguia negando, era ridiculo. Ya se porque me afecto tanto y lo digo de gran manera. Parecia raro, solo tenia veintisiete años, ¿tenia pareja? no... ¿tenia amigos? solo el detective, pero me desilusionaron en el unico aspecto que me hace recordar a mi mama: el ser mas importante de mi vida aunque ya alla muerto hace tiempo. Para el detective era un caso mas, total, descubrir la verdad no iva a cambiar su vida. El me decia: "no te voy a obligar a que seas mi ayudante en esta situacion. Si tu lo deseas puedes tomarte un tiempo... vacaciones". Yo le respondia que no, la conciencia me mataria si lo hacia. Pero ahora que lo pienso tal vez hubiera sido lo mejor, o no. Me va a ser dificil escribir lo que paso, pero lo tengo que hacer: todos tienen que saber a quien siguen, a quien respetan y a quien muchos incluso adoran. Pero lo bueno es que no hablamos de una sola persona si no de varias que encabezan uno de los mayores dominios de toda la Tierra. Por respeto, por haber sentido cierto cariño hacia ellos sin conocerlos, tal vez no los nombre, pero muchos entenderan de quienes hablo. No sabran sus apellidos, ni los cargos que tenian, pero se les va a pasar por la mente una palabra clave que maneja la vida de muchos seres humanos en toda situacion...
Empezo la semana a las 8:00 hs. AM para ser bien exactos. Me levanto, me baño y me visto. Luego parto hacia el kiosco de revistas y compro todos los diarios de la ciudad... desde el mas sencillo al mas complejo. ¿Por que?. El detective siempre tiene un caso para resolver, pero para variar, en sus tiempos libres lee los policiales y trata de resolverlos (casi siempre lo hace antes que la policia... realmente sorprendente ¿no?). Llego a su casa que queda a siete cuadras de la mia. Le entrego los diarios y alguna pista nueva que haya encontrado en nuestro caso actual asi las interpreta y las relaciona con otras. Investigamos durante el dia pero no todo es trabajo ya que conversamos, comemos, etc... Asi de lunes a sabados ya que el domingo es mi dia libre. ¿Y que hago?. Concurro todas las mañanas a un lugar santo y hermoso: la Iglesia, despues hago cosas menos importantes como leer un libro, ir al cine, pasear por donde vivo: un pequeño principaddo turistico llamado San Marino ubicado en mi pais de origen, Italia, o algo mas simple; ver tele.
Pero un 7/07 se modifico mi vida, mis planes y mis pensamientos transmitidos por mi madre, por la sociedad, por los grandes de la literatura y de la pintura. Era mi dia libre y yo estaba en la Casa de Dios escuchando la Misa. Como me habia olvidado de apagar el celular este sono y logico, tuve que ateder porque el que se queria comunicar conmigo era el detective y para que lo haga tenia que ser algo importate. Me explico que la policia iba a ir a su casa a comentarle sobre un nuevo caso y, que segun lo que le habian comentado, yo tenia que estar presente porque me iba a interesar y mucho. Asi que fui y el comisario nos dijo que habian detectado por la zona del Vaticano un gran trafico de drogas pero que no lograban averiguar quien estaba implicado (ahora pienso que tal vez no querian saberlo, no es que no podian). Despus que se retiraron el detective me comento sus sospechas pero no queria afirmar nada y yo, no le di importancia. Pasamos varios minutos en silencia hasta que el me miro y me dijo que no solo iba a aceptar el caso, si no que tambien iba a viajar al Vaticano para poder resolver mas de cerca el caso. Yo como ayudante lo acompañare. Pero todo esto iba a destruir casi toda mi vida.


Continuará...

Pablo, Lucas y Belén.

Capítulo II (¿Santo pecado?)

Capítulo II

No fue fácil para mí aceptar que en un lugar tan santo como en El Vaticano hubiera comercio de drogas. Es algo demasiado impuro que se esté traficando en las mismísimas narices de los cabecillas de la santísima iglesia. Pero claro, cómo me iba a resistir a tan importante viaje, tal vez todo este asunto se aclarara y yo pudiese pasar un tiempo allí. Jamás me imaginé cuán equivocado estaba…
El avión partió temprano, pues al inspector y a mí nos gusta llegar a todos lados lo antes posible. El viaje fue corto ya que no estábamos lejos del Vaticano. Al bajar del avión nos estaba esperando el panzón Oficial Mayor del vaticano, diciendo que esto era una perdida de tiempo, porque hacía ya algunos años se había estado investigando lo mismo pero resultó ser solo rumores.
Al llegar nos recibió la guardia suiza y nos pidió una identificación que mostró nuestro amigo Oficial (con el cual hice rápidamente amistad). Nos dijeron que estaba bien y que podíamos pasar.
Allí dentro todo era de un lujo impresionante, el techo estaba pintado con las más diversas y hermosas figuras, pintadas por antiguos pintores. En ese lugar me sentí libre de pecados, llegue a sentir que en el mundo solo había felicidad, por momentos me olvidé de la gente que pasa hambre en el mundo entero, inclusive no podía recordad por qué había llegado hasta ese lugar pero sabía que no me quería ir, esto era un lugar de ensueño, fantástico. De mis pensamientos me sacó el inspector informándome que habíamos venido por una razón en especial, una razón bastante comprometedora. Por momentos me sentía mal, sentía como que estaba ensuciando el nombre de la Santa Iglesia al iniciar esta investigación, pero mi amigo solo estaba pensando hipótesis acerca de los sospechosos que él iba creando en su mente aunque a veces resultaban ser bastante parecidos a la realidad.
Al entrar, lo primero que vi fue a un fraile flacucho con cara de enojado y bastante mal predispuesto a ayudarnos. Levantó la maleta con bastante fuerza y salió caminando con paso apresurado como si quisiera sacarnos de encima rápidamente. Era raro, mientras caminaba murmuraba cosas tales como “… venir a ensuciar el nombre de la iglesia, debería darles vergüenza...” o como “…se va a enterar... se va a enterar y estos herejes no la pasarán para nada bien…” mientras yo me empezaba a asustar el inspector escuchaba atentamente y parecía que ordenaba sus pensamientos a una velocidad increíble.
Llegamos a un cuarto bastante mal arreglado, dejamos allí las maletas y el fraile nos dijo que ya venía el carro con las comidas. Tuvimos la maravillosa suerte de llegar en un día de ayuno por lo que tuvimos que comer pan y agua. Mientras comía, el inspector pensaba mucho sobre la actitud del fraile que nos recibió, cuando le pregunté la causa de sus dudas lo único que me respondió fue: para ser tan delgado es demasiado fuerte.
En ese momento se desplomó el candelabro misteriosamente en el suelo y todo se empezó a prender fuego, yo estaba desesperado mientras veía que el inspector con bastante agilidad para alguien de su edad saltaba a atrapar un matafuego y extinguía el incendio. Al terminar se acostó en la cama y se durmió como un bebé.

El peor regalo Capítulo 1

Capítulo 1:

Me llamo Gabriela Diressi , tengo 15 años y vivo en Buenos aires. Esta que pasare a contarles es mi historia. Yo era una chica común y corriente, con una familia, un novio, amigos, estudiaba y estaba preparando con ansias la fiesta de mis 15 años.
Mi familia era muy pequeña, estaba integrada por mamá, papá y yo. Mi mamá se llamaba Romina Gilde, era de esas comunes mamas que se vuelven locas antes de los 15 con los preparativos, que le encantaba que yo hiciera mi fiesta y que me apresuraba cada vez que tenía que decidir algo. Ella trabajaba como profesora de Historia en la Universidad de Buenos Aires, la conocida UBA, no había día que no llegue cansada de dar clases. Sus gustos eran todo lo contrario a los míos por eso elegir mi vestido fue una gran complicación, ya que yo quería algo fuera de lo común y ella algo clásico y divertido.
Mi padre se llamaba Miguel Diréis, él era un padre que no era común verlo en casa, pero de esos a los que es imposible no quererlos, él era un padre copado y cada vez que él volvía de sus viajes no hacía mas que estar a mi lado, hacerme regalos y abrazarme todo el tiempo. Mi papa era piloto de Aerolíneas Argentinas y amaba tanto hacer su trabajo, como estar en casa.Éramos una familia muy unida pero debido al trabajo de papá, la mayor parte del tiempo estábamos alejados. Cuando volvía era como si nunca se hubiese ido. Los fines de semana de la familia eran bastante normales: íbamos al río con mi mamá y muy raramente toda la familia junta, a causa del trabajo de mi papá . Yo, a veces, a la noche salía con mi novio, hasta que dejamos de serlo. Luca Montel era una persona muy particular. Es de la clase de chicos que te traen flores y regalan bombones pero que se enojan con facilidad. Luego de tener una fuerte discusión, cortamos un noviazgo de mucho tiempo, a él eso le afectó mucho, ya que tenía muchos problemas familiares y yo era muy importante para él. A la semana empecé una relación de novios con Emanuel Spetron, con él habíamos sido compañeros de primaria y desde que estoy en secundaria no lo veía. Me lo crucé a la salida del colegio, era imposible no distinguirlo con ese pelo rubio que llama tanto la atención y empezamos a vernos mas seguido. Luca se enteró y pasó por mi casa para hablar conmigo. Se lo notaba muy celoso, empezó a gritarme y recriminarme por mi relación con Emanuel, después de esto se fue en su moto a toda velocidad como si fuera un loco. Recuerdo que me encerré en mi cuarto y lloré desesperadamente ya que nunca habíamos discutido de esa forma. Desde ahí en más empecé a ver a Luca como otra persona. Su actitud violenta me hizo reflexionar y darme cuenta de que podía ser capaz de protagonizar hechos muy violentos.

lunes, 13 de agosto de 2007

La noche del 23 de abril (Parte I)


La noche del 23 de abril
La noche del 23 de abril, noche en que se enterró al empresario más reconocido de la Argentina, Juan Smith, con setenta y cinco años, era dueño de la empresa de comunicación mas ganadora del mercado, poseedor de una gran suma de dinero, propietario de tres campos y una docena de yeguas pura sangre, caballos de polo, la gran mayoría eran ganadores.
Esa misma noche, en el momento que Brian Smith entraba con su Porche al garage de su casa, un solo disparo de un arma de fuego retumbó. Según el forense la muerte de Brian Smith había sido ocasionada por perdida de sangre, ya que la herida no era mortal, sino grave. La noticia no tardó en aparecerse en diarios, revistas, noticieros y programas del espectáculo. “¡Brian Smith el único heredero de la gran fortuna de su padre, asesinado!”

El, de 45 años, heredero de todo esto, era jefe del departamento de relaciones públicas de la empresa, encargado de cerrar todos los tratos, dirigir el centro de atención al cliente y entrevistarse con las personas que se acercaban a la empresa con quejas o dudas, hombre de gran labor y uno de los responsables por el cual la empresa había llegado a ser la mejor del país. Casado con Claudia Centurión, padre de Agustín de dieciséis años y Bárbara de nueve años.
El golpe era duro, la familia estaba dolida, pero el detective del departamento de homicidios tenía que hacer su trabajo. Era hora de exponer coartadas, mentiras y verdades. Las pistas eran claras, fue un disparo de una pistola 9 milímetros de cerca a la altura del hígado. Los videos captados por la cámara de seguridad instalada en el garage, mostraban que el asesino lo había tomado por sorpresa y una vez efectuado el disparo lo acomodó boca arriba. Y mientras lo acomodaba, la cámara captó un susurro del señor Smith hacia el asesino.

Luego de unos días, la investigación comenzó, los sospechosos eran muchos y las pistas no tantas. La primera interrogada había sido la señora Smith, que decía no haber estado en el momento del crimen, y que estaba con su mamá, la testigo que lo comprobaba, y sus hijos se encontraban en la casa de la familia Smith.

Luego estaba la última novia que había tenido Juan Smith. Lucía González una secretaria de unos veintinueve años con la que el compartió cuatro años de noviazgo, algo raro ya que la diferencia de edad era abismal; tal vez Lucia ansiaba la muerte de Juan para poder obtener alguna parte de su dinero pero al enterarse de que éste le había dejado toda su fortuna a su hijo enfureció y decidió matarlo en un acto de locura.

- Cuénteme Lucía, ¿podría haber matado usted al heredero de tres campos con doce yeguas y al poseedor de cincuenta y cinco millones de dólares?- le preguntó el detective Gutiérrez con un tono de agotamiento después de horas de trabajo.

- Me imagino lo que debe pensar al igual que todos, “la secretaria que se acerca al viejo Smith por dinero”, aunque no lo crea yo me enamoré de él, no le voy a negar que el dinero pudo haber sido una de las razones por la cual me pude haber acercado al principio a él, pero después me enamoré profundamente y aunque no haya heredado nada de su parte no es razón para matar a su hijo, con el cual mi relación era de lo mejor.- le contestó aquella secretaria cansada de que la culparan por un crimen que según ella no cometió.

- Esta bien señorita González, dígame entonces, ¿que hizo la noche del 23 de abril? – le preguntó Gutiérrez con un tono bastante descortés. - Aquella noche después del velatorio de mi amado Juan Smith decidí quedarme en la oficina recordando viejos tiempos con él; los hombres de seguridad y las cámaras lo pueden comprobar. – le contestó ella ya cansada de la desconfianza.
El detective Gutiérrez comprobó que lo que decía Lucía era cierto después de hablar con varios hombres que habían hecho guardia aquella noche en las oficinas Smith. Esto se empezaba a complicar, quién y por qué pudo haber matado a Brian Smith .El detective Gutiérrez había decidido comenzar a investigar si había problemas en aquella familia y si los había averiguar de qué gravedad eran.
Interrogó a varias mucamas y chóferes de la familia para saber si estos sabían o si pudieron haber oído algún problema de la familia. Una de las mucamas contó que últimamente la pareja no estaba pasando por su mejor momento y que se la pasaban discutiendo por cualquier cosa, estos hechos contaron, había ocurrido un cambio en la señora Smith, ya que comenzó a beber más de lo común. Otra cosa que también le habían comentado a Gutiérrez fue que el señor Brian Smith pasaba menos tiempo con su familia y que a veces ni llegaba a dormir a su casa, la excusa era siempre la misma “había demasiado trabajo y me tuve que quedar”, pero estas palabras ya no eran nada confiables para la recién viuda.
El detective con todo lo que había escuchado de los trabajadores de la casa del difunto decidió volver a investigar a Claudia Centurión, la esposa de Brian Smith.
- Dígame la verdad Claudia, qué pasaba realmente en el matrimonio de usted con el señor Brian Smith.- preguntó Gutiérrez.
- ¿Qué intenta decir con esa pregunta?, ¿me está culpando de la muerte de mi marido?- dijo desconcertada.
- Lo único que intento es descubrir la verdad, para que su marido descanse en paz, ¿no cree que eso es lo correcto?- dijo con un tono algo irónico.
- Sí, pero eso no lo va a conseguir culpando a la mujer que lo amaba. Supe que estuvo en mi casa interrogando a mis empleados, también sé que le dijeron la verdad, últimamente mi matrimonio no estaba en su mejor momento pero eso no implica que quisiera matar a mi marido.
- Según todo lo que escuché hasta ahora me da un indicio de que su marido podría haber tenido un amorío aparte, y esto pudo ser una razón para querer matarlo.
Y seria comprensible, se podría haber querido divorciar de usted y así también poder quedarse con la tenencia de los niños ya que usted no tenía ningún sustento, y nunca hubo contrato prenupcial; pero si algo le pasaba a su marido lo más probable era que usted herede toda la fortuna ¿no es así?
- ¡Usted está loco! Cómo puede pensar eso, mi marido me era fiel y nunca me podría haber engañando y a mí nunca se me ocurriría matarlo. – contestó ya en un tono bastante agresivo.
Habían pasado ya 4 días del asesinato, y cada vez se complicaba más, Gutiérrez pensó en hablar con el resto de la familia.
- Hola Agustín, ¿te acordás de mí?, preguntó el detective Gutiérrez a ese joven muchacho.-Soy el detective a cargo del homicidio de tu padre- agregó a esa pregunta cordialmente.
- Ah, sí. ¿Qué necesita?- preguntó el hijo del difunto
- Quería averiguar algunos datos para la investigación.





Continuará...

jueves, 9 de agosto de 2007

"Un asesinato muy bien fraguado"

Una noche de mucho frío, noche en que se encontró el cuerpo de John kroop, con cuarenta y cinco años de edad y presidente de la empresa de electrodomésticos más conocida de todo Argentina.
El estaba casado con Samanta Smith de cuarenta y dos años, con quien tuvo tres hijos, Bárbara de diecinueve años, Marc de veinte y Diana de quince.
Fue así que ocurrió, esa misma noche en el momento que John entraba con el auto al garage de su casa, se escucharon dos disparos... había muerto; palabras dichas por el médico forense y también el policía que estaba a cargo del caso: “recibió uno de los balazos en la cabeza y otro en el pecho, pero el hombre no murió esa misma noche, sino, que falleció el día siguiente en el hospital donde fue derivado”.
La familia no tardó en enterarse de lo ocurrido, ellos lo hicieron por los medios, programas de noticias y también por revistas y periódicos.
A los pocos días el detective que empezó a investigar el hecho, se llamaba Ian Sthivens, él debía reconstruir el crimen y reunir pruebas para encontrar quien o quienes habían sido los asesinos de John.
Luego de unos días Ian ya tenía algunos de los posibles sospechosos, la primera persona en interrogar fue uno de sus empleados de confianza (Joe):

Detective: -¿Cuándo fue la última vez que vio usted a John?
Joe: -Lo vi esa misma noche.
Detective: -¿Usted estaba con él cuado ocurrió el hecho?
Joe: -No, el como todos los miércoles, me dejaba con su auto la puerta de mi departamento.
Detective: -Entonces usted Joe, ¿Tenía muy buena relación con John?
Joe: -Sí claro, aparte de tener una relación laboral éramos muy buenos amigos. Es más todos los domingos en la tarde jugábamos golf.
La siguiente persona por interrogar era la secretaria de John (Grace), las preguntas que le hizo el detective fueron las siguientes:

Detective: -¿Dónde estuvo usted la noche del crimen?
Grace: -Yo, aunque usted no lo crea no fui quien mató a mi amor.
Detective: -¿Cómo su amor?
Grace: -Yo estaba completamente enamorada de él, ya sé que usted pensará que cómo una chica de veintiún años puede estar con un hombre de cuarenta y cinco y que estaba con él solo por su dinero y todo lo material, pero yo lo amaba plenamente a John, y nunca podría haber hecho una cosa así, y nunca lo pensé.
Detective: -Pero usted sigue sin contestarme la pregunta que le hice, ¿dónde estuvo esa noche?
Grace: -Yo había salido a tomar algo con unas amigas, ya que al día siguiente no tenía que trabajar por que tenía día de franco.
Detective: -Bueno señorita, ya se puede retirar, pero recuerde que hasta que el caso no esté resuelto no debe salir del país.
La siguiente persona por interrogar fue su esposa Samanta:

Detective: -Dígame la verdad, ¿dónde estaba usted la noche del crimen?
Samanta: -Estuve en la casa de mi hermana con mis hijos, ya que era el día de su cumpleaños y debía asistir.
Detective: -¿Cómo era la relación entre su esposo y usted?
Samanta: (la mujer se largó en un llanto)-¿Qué quiere decir usted con eso?
Detective: -Señora yo no la estoy acusando de nada, solo quiero hacer mi trabajo y terminar con todo esto, ¿Puede contestarme la pregunta?
Samanta: -Supe que él tenía un amante, y le digo la verdad, yo no estaba muy bien con mi marido, no era una de nuestras mejores etapas de nuestra vida de casados, pero yo no podría haber hecho semejante cosa.
Detective: -Bueno Samanta, estas preguntas por hoy finalizan, pero luego seguiremos.
Ian había hecho su trabajo, pero todavía debía seguir investigando, porque el caso no estaba resuelto...

continuará...


Gabriela Villarino, Cynthia Degrandis y Evelyn Santillan.

Psico Games

1 –
Siempre tuve la intuición de que algo extraño y oculto sucedía en aquel lugar. La manera informal en el comportamiento de los empleados, su horario inusual de comienzo de actividades, tan desfavorable con relación a la competencia. Sus luces, sombras y aquel espacio restringido al cual muy pocos tenían acceso. Estaba en lo cierto.
Lo discutí con algunas amistades mías. Me trataron de loco, pero no lo estaba ni lo estoy en estos momentos.
Cuando ingresé a ese lugar por primera vez, me dio la sensación de que algo sucedía allí. ¿Por qué se pondría un centro de videos juegos en una zona de cafés y restaurantes?
Me había obsesionado con el hecho de pensar que ocurría un misterio. Me propuse llegar al fin de éste.
Era extraño, muy a menudo este local cambia de cajeras, guardias o encargados, como si nada. ¿Qué habrá sucedido para hacer estos cambios drásticos? Recuerdo que una vez charlé con una cajera, simpática era, y estaba contenta con su trabajo, pero… ¿Por qué? ¿Qué sucedía con ellos?
Como supondrán soy un cliente habitual de este sitio, hace ya desde tres años.
La parada casualmente se encuentra casi enfrente de este lugar, Psico Games.
Así fue como descubrí este sitio, digo descubrí ya que a simple vista es difícil de distinguirlo, situado entre un banco y un boliche nocturno.
Fui creando un plan, con el paso del tiempo.
El plan es bastante sencillo. Como ya he mencionado antes, este centro cambiaba a sus empleados frecuentemente, pero estaba seguro de que ellos sabían lo que ocurría a su alrededor. Pensé que lo que ocultaban me lo explicarían esa noche, con alguna especie de ceremonia de iniciación.
Me tenía que ocultar en alguna máquina antes de la hora en la cual cerraban.
Decidí poner en marcha mi plan, se lo conté a uno de mis amigos, para que luego sirviera de testigo. Me pareció que el más discreto era Oscar, pero se resistió a acompañarme, finalmente aceptó.
Ahora era todo cuestión de tiempo.
Ocurrió un mediodía como cualquier otro. Ingresé por la entrada, un túnel de metal, cuando llegué al fin de éste atravesé la puerta de vidrio, me encontré con esa expresión de indiferencia fingida, de las nuevas cajeras.
Me examinaban de pies a cabeza con sus ojos negros, seguramente les llamó la atención la expresión de mi rostro. Pedí tres fichas, como siempre. Una de esas cajeras era muy bonita, observé su pelo lacio, su figura esbelta, entre otras cosas.
El movimiento que procede a la aparición del dueño del establecimiento, o de su esposa, era calificado como histeria total.
La señora Batch mostró su presencia cerca de la una de la tarde, intercambió unas palabras con el administrador, y luego se marchó. Estaba muy alejado como para escuchar su breve conversación, pero supuse que se trataba de la “iniciación”.
Estaba todo listo, mi mochila con refrigerios por las dudas, una linterna, una navaja de mis tiempos de explorador y unos binoculares. Oscar llevaba lo suyo, pero por sobre todo llevábamos una cámara grabadora y nuestros celulares con crédito recién cargado. Y en nuestras casas dijimos la mentira más fácil, estaríamos en la casa del otro.
Llegamos a Psico Games cerca de las nueve, ya que cierra a las once y treinta. Jugamos a algunos juegos charlamos con amigos, y luego nos ocultamos.
Oscar como es de baja estatura se ocultó en un juego infantil con forma de una boca de mujer gigante, en el cual se podía ver absolutamente todo el establecimiento. Yo en cambio, aproveché la forma de la pista de carreras para mimetizarme con ella.
Había llegado la hora de actuar, se apagaron las luces, el encargado de seguridad dio su último recorrido, sin encontrarnos, se apagó la música y las voces desaparecieron, el silencio era total. Sin embargo, ni Oscar ni yo nos animábamos a salir de nuestros escondites, y se me cruzó por la cabeza que Oscar dormía mientras yo vigilaba.

CONTINUARÁ...




(Cáceres, Biondo, Muñoz y Celecchí)

Un crimen apasionado

Yo era feliz, lo tenía todo. Una esposa, amigos, trabajo y dinero, pero nunca pensé que alguna de estas cosas me faltaría…
Mi nombre es Pablo Ramírez, mis amigos me llaman “poli”, les quiero contar esta historia porque no quiero seguir cargando con ella ya que me destruye el alma.
Estoy muy arrepentido de lo que hice, si pudiera volver el tiempo atrás lo haría sin dudarlo, pero ya es tarde. Lo hecho, hecho está, por algo actuamos así y por algo pasan las cosas. Toda acción causa una consecuencia que no siempre es correcta.
Ahora comenzaré a contarles esta historia y aunque crean que toda historia tiene su final feliz no todo es color de rosa…
Una noche del mes de Octubre al volver de trabajar tuve una charla, por así decirlo, cotidiana con mi esposa Susana y con mi mejor amigo de toda la vida, Carlitos. Hacía tiempo que no lo veía, pero según me había contado Susana, casi todos los días él la acompañaba a mi casa al salir del trabajo y luego Carlos seguía viaje, a excepción de esta vez, que se quedó en mi casa para compartir unos mates conmigo y mi esposa. Este detalle ténganlo en cuenta.
Mientras charlábamos y comíamos los bizcochitos, los notaba incómodos, inquietos, nunca los había visto así, parecía que tenían algo que decirme, pero solamente fue mi parecer. Luego de una larga charla él volvió a su casa con su auto, un Renault 12, y yo me fui a dormir con mi esposa.
Esa noche no pude dormir, era una de esas noches que te pasan mil cosas por la cabeza y no dejas de pensar. Seguía con la idea de la actitud de ellos en la charla que me parecía rara, quizás pensé que exageraba, pero en el fondo sabía que algo pasaba.
Al otro día me levanté y mi esposa me dijo que tenía que ir al supermercado, le ofrecí llevarla con el auto pero su respuesta me derrumbó por completo. Me dijo que Carlitos la iba a pasar a buscar para ir con él porque Carlos también tenía que comprar unas cosas. ¿Y qué pasó? Dudas de vuelta, mil cosas me pasaban por la cabeza. Seguramente dirán que soy muy perseguido pero, fue un día tranquilo que antecedió a otro día para el olvido...

CONTINUARÁ...

Julieta Righetti, Rodrigo Paez Gigena, Nicolas Moretti, Kevin Scadutto